martes, 10 de junio de 2008

Y DIRÁN QUE NO ES NECESARIA LA IZQUIERDA

Uno no acaba de salir de su asombro con todo lo que está cayendo estos días a nivel europeo y español con las diferentes medidas económicas adoptadas tanto por países europeos, la Unión Europea y el mismo estado español.

Ya no es solo que Berlusconi decidiese meter en la cárcel a un emigrante por el mero hecho de ser “ilegal” o sin papeles, aunque luego parece que algo rectifica. Este hecho no es una gota de agua en medio del desierto, es una más de las regresiones sociales de la política neoliberal que impera en el continente europeo, una muestra más de que el dinero, que no tiene fronteras y viaja sin papeles, es el centro de la política y no es el ser humano, que es de lo que se trata o al menos debería tratarse. En el día de ayer la Unión Europea aprueba una medida que es como volver 200 años atrás. La jornada laboral podrá ser de 65 horas. Nada se dice de cómo influirá el cansancio en el servicio que presta el trabajador y en la seguridad laboral, nada se dice como influirá esto en la reducción de horas extraordinarias, ni se dice nada de compaginar la vida familiar y laboral, ni de la pérdida de puestos de trabajo que esto ocasionará porque dos trabajadores podrán hacer el trabajo de tres. Mucho menos se habla de vetar en Europa a las empresas que vendan productos fabricados en condiciones laborales no homologadas a las europeas y que en muchos países asiáticos son de semiesclavitud. Mucho menos se habla de regular los grandes beneficios y los salarios elevados. Lo importante es la competitividad y el beneficio industrial y para ello todo vale, menos tocar al binomio dinero-empresa que todo lo da y todo lo vale.

Si nos venimos a territorio español, la cosa tampoco anda mucho mejor. De un lado las eléctricas que año a año nos frotan por la cara la multitud de beneficios que generan, las cuales no paran de ingresar gracias a que el Gobierno les sube el recibo de la luz (en un año un 9%) y les hacen una legislación a la carta. De otro lado los famosos 400 euros que se iban a dar. Pues resulta que se nos adelanta sólo a aquellos trabajadores que en nuestra nómina se nos retiene ese dinero, nada se dice de la mayoría de pensionistas y de trabajadores y desempleados que no se les dará nada porque no se les retiene. Y todo ello, por no hablar de la continua privatización de servicios públicos a favor de empresas particulares que se llevan la pasta de nuestros impuestos, del continuo mensaje de contención de salarios o de los ingentes beneficios de la banca a costa de nuestras hipotecas que ahora suben sin parar por los tipos de interés y nos hacen esclavos de los patronos del siglo XXI, los bancos. Y luego dirán que no hace falta una izquierda fuerte. Así estamos.

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